Regreso del PRI trae malos recuerdos
En México se empieza a sentir el regreso del PRI a Los Pinos. Faltan unas cinco semanas para las elecciones, y su candidato Enrique Peña Nieto tiene una cómoda ventaja de 20 puntos o más en las encuestas. Es el tipo de ventaja que generalmente culmina en triunfos contundentes que dan poca cabida a controversias legítimas de fraude electoral, como las que existieron en 2006.
De ganar, regresaría a la presidencia una organización política que por más de 70 años borró las líneas entre lo que es un partido y un estado, y que dejó un legado de represión, asesinatos y corrupción tan negro como el petróleo de Pemex, la paraestatal que por décadas fue como un banco privado para muchos de sus políticos.
Éste es el partido de los dedazos, de las elecciones compradas con intimidación y bolsas de comida, de los contratos públicos para los bien conectados; éste es el partido que tiene la patente de la frase “enriquecimiento ilícito”.
A pesar de su historia sucia, no sería del todo malo si el PRI regresara al poder. O por lo menos así lo racionaliza el argumento de la alternancia, que dice que la democracia naciente de un país como México se fortalece cuando hay cambio de poder; argumenta que cuando existe una alternancia política legítima, los partidos y sus políticos actúan más por los intereses del país porque saben que de otra forma el electorado los echará en las próximas elecciones.
Es una lógica que tiene sentido a nivel macro, pero que no debe usarse como argumento para votar por un candidato como Peña Nieto, un político que no lee, con carencias intelectuales, con propuestas poco ambiciosas, que no habla bien inglés y cuya popularidad se debe en gran parte a su cara bonita, pelo perfecto, esposa famosa y a una maquinaria de publicidad financiada por medios cuestionables del gobierno.
Muchos ya hicimos un voto por la alternancia en 2000 cuando elegimos al expresidente panista Vicente Fox, quien se convirtió en una figura histórica al botar al PRI de Los Pinos pero que dejó mucho que desear como presidente, especialmente en cuanto a sus habilidades políticas.
De ganar, ¿será Peña Nieto un presidente cuyo mayor logro es formar parte de una alternancia política? ¿Será un presidente comprometido a dejar atrás las épocas de corrupción y abuso de poder de su partido? Sus respuestas no son muy convincentes:
“El PRI ha sido señalado más en su larga historia por sus errores y desaciertos que por sus logros y la contribución que hizo al desarrollo de México”, dijo en la Ciudad de México en abril durante una sesión de preguntas luego de presentar un libro.
“Lamentablemente, los errores personales de algunos representantes del partido han manchado la historia del instituto político al que pertenezco. Donde está claro que el compromiso es ser una opción de cambio para dar resultados a México”, dijo.
Éstas no son las palabras de un político que reconoce el gran daño que ha hecho su partido a México y que está dispuesto a empezar desde cero. El decir que solo “algunos” miembros de su partido fueron responsables del legado de corrupción del PRI es como decir que solo había un par de manzanas podridas en la canasta cuando en verdad era toda la canasta la que estaba podrida.
Por su parte, el PAN no ha demostrado ser la solución que México necesita, y las encuestas lo respaldan.
Su candidata Josefina Vázquez Mota va tercera en las encuestas más recientes y apenas un milagro político podría resucitar su campaña desorganizada.
La guerra contra el narcotráfico ha sido un desastre, aunque apenas ahora, cinco años después de que empezó la ofensiva, se está viendo un declive en el número de asesinatos a nivel nacional. Pero la economía sigue ultra dependiente de Estados Unidos y carece de la diversificación económica que tienen países como Brasil. Es una economía destinada al estancamiento.
Votar por la alternancia con el PRI es votar por el conformismo. El partido de la “dictadura perfecta” que saqueó al país por 71 años piensa que ya pagó su penitencia por haber estado 12 años fuera de Los Pinos.
Y el electorado aparentemente está de acuerdo.
Obama debe hacer más por los derechos de homosexuales
Así es como está titulada la portada de la revista Newsweek luego que el presidente Barack Obama anunciara su respaldo histórico al matrimonio entre homosexuales. Fue una bomba política que marcó una diferencia enorme entre sus posturas y las de su oponente republicano en un tema que ha dividido al país por décadas y que tiene grandes ramificaciones políticas, legales, morales y sociales.
Aunque no es el tema de mayor preocupación del país (la economía sigue siendo lo más importante), su “evolución” sin duda acelerará la aceptación de un fenómeno social que en cuestión de algunos años será tan normal como el matrimonio entre parejas de diferentes razas.
Primero es importante entender la definición del matrimonio entre homosexuales desde una perspectiva legal. Hoy en día las parejas del mismo sexo que contraen matrimonio (si es que pueden), no tienen derecho a beneficios federales con respecto al Seguro Social, vivienda, estampillas de comida, pensiones o impuestos, entre otras cosas. Tampoco pueden emigrar a su pareja de la misma forma que lo haría un matrimonio heterosexual.
Las uniones civiles otorgan algunos beneficios en el ámbito estatal, sin embargo muchas leyes federales estipulan explícitamente la palabra “matrimonio” como condición para recibir todo tipo de beneficios.
El ampliar derechos civiles a parejas casadas del mismo sexo “no debilita a las familias. Las fortalece”, dijo Obama unos días después, argumentando que todos deberían ser tratados de la misma forma ante la ley.
Ahora ya sabemos lo que piensa Obama. El siguiente paso es saber qué hará su gobierno para avanzar verdaderamente los derechos de los homosexuales.
Su administración ya ha dado pasos importantes, incluyendo la eliminación de la política militar que prohibía la inscripción de soldados abiertamente homosexuales. También ha declarado que no defenderá en los tribunales la Ley en Defensa del Matrimonio, que define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer y que prohíbe el reconocimiento legal de matrimonios homosexuales.
Obama ahora podría hacer más para apoyar un proyecto de ley que busca eliminar la Ley en Defensa del Matrimonio firmada por el ex presidente Bill Clinton en 1996.
Durante décadas los políticos (principalmente los republicanos) han utilizado este tema una y otra vez como parte de su plataforma política porque les ha resultado conveniente. El matrimonio entre homosexuales despierta muchas pasiones e incluso genera pánico en comunidades religiosas.
Como resultado hay 30 estados en la nación con leyes que prohíben el matrimonio entre homosexuales. El más reciente fue Carolina del Norte, que no solo enmendó su constitución para prohibir el matrimonio gay sino que también prohibió las uniones civiles.
En el futuro, Obama podría denunciar con más dureza ese tipo de leyes injustas impulsadas por la homofobia.
La opinión pública ha cambiado dramáticamente. Hace 15 años, solo un cuarto de la población aprobaba el matrimonio entre homosexuales. Las últimas encuestas nacionales indican que la mayoría de los estadounidenses ahora aprueban el matrimonio entre homosexuales.
Incluso algunos de los políticos republicanos más conservadores han cambiado de opinión, especialmente cuando un familiar es homosexual, como en el caso del ex vicepresidente Dick Cheney, que tiene una hija lesbiana.
Aquí en San Diego el alcalde republicano Jerry Sanders, quien también tiene una hija lesbiana, incluso llegó a firmar una resolución del concilio como protesta a la prohibición que existe en California para contraer matrimonio entre personas del mismo sexo. Hoy en día dos de los principales candidatos para remplazar a Sanders son gay: el regidor Carl deMaio y la fiscal Bonnie Dumanis.
Este cambio de parecer ha sido más fácil entre políticos que entre líderes religiosos o sus feligreses. En parte porque la palabra matrimonio tiene una connotación sagrada para ellos, aunque en realidad estemos hablando de derechos civiles.
De cualquier forma, entre los cristianos, más de la mitad de los católicos apoyan los derechos de los matrimonios homosexuales, incluyendo el vicepresidente Joe Biden, quien fue quien obligó Obama a tomar una posición pública cuando él mismo se declaró a favor en entrevista nacional.
Obama seguramente anunció esta postura por cuestiones políticas. Incluso es posible que le cueste la reelección. De cualquier forma, no hay marcha atrás. El país ha evolucionado. Obama sólo lo reconoció.
Difícil decidir por quién votar en México
Por primera vez desde que tengo memoria, no sé por quién votar en las elecciones presidenciales de México.
He seguido las elecciones políticas desde que era adolescente, incluso años antes de que pudiera votar. Conocía el nombre de los candidatos, sabía lo que significaban las siglas de los partidos y quizá más importante, sabía quién quería que ganara. Ya de adulto y viviendo en San Diego, no me he perdido una elección mexicana. Siempre he hecho el viaje a Tijuana para votar. Y el 1 de julio no será una excepción.
Sin embargo, no he podido decidir a quién darle mi voto. No soy un ideólogo, así que podría votar por cualquiera.
En su momento voté por el PRI de Ernesto Zedillo. Después por el PAN de Vicente Fox. Luego por el PRD de Andrés Manuel López Obrador. También he votado por candidatos a otros puestos políticos de partidos como el PT y el PV. Un poquito de todo.
Pero en estas elecciones, quizás por cuestiones de la vida, ha habido otras cosas que han estado compitiendo por mi atención. El otro día, por ejemplo, tuve que escoger entre el primer debate presidencial de México y un partido de semifinales de futbol.
Escogí el futbol.
Cuando me puse a buscar videos del debate presidencial un día después, me encontré con historias de que la estrella del debate fue una edecán ex modelo de Playboy que apareció con un vestido provocativo que dejó a todos boca abiertos.
Quizás la edecán estaba tratando de llamar la atención del carita de la contienda: Enrique Peña Nieto del PRI. Peña Nieto es el favorito en parte porque tiene una sonrisa irresistible y una esposa bella y famosa. He escuchado a más de una mujer decir que votarán por él solo porque es guapo. Él no promete cambios radicales, o por lo menos no los ha especificado, y su campaña se centra en promesas relativamente modestas y generales que giran en torno al crecimiento económico y la seguridad. Si gana el PRI regresaría al poder después de 12 años. Hmmmm…No sé que pienso de eso.
Pero la mujer que verdaderamente debió haber llamado la atención durante el debate era Josefina Vázquez Mota del PAN, quien busca convertirse en la primera mujer presidenta de México. Es una ironía que en un país machista como México la competencia por el voto de la mujer esté dividida entre una mujer y un hombre guapo y sus seguidoras.
Su campaña ha sido un desastre, desde la perspectiva organizativa, de mensaje y su propio desempeño como candidata. Y las encuestas lo demuestran: está a 15 o 20 puntos por debajo de Peña Nieto.
En México parece no haber mucho interés en darle un tercer mandato presidencial al PAN después de la desastrosa guerra contra el narcotráfico, el poco crecimiento económico y los millones de personas que siguen viviendo en la pobreza.
México sigue estancado a pesar del gran crecimiento económico en lugares como Colombia y Brasil, y tiene monopolios o casi monopolios en las industrias de telefonía y televisión, por lo que los consumidores pagan algunas de las tarifas más altas del mundo por hablar al teléfono o acceder a internet.
El más controversial de los candidatos principales es Andrés Manuel López Obrador, quien perdió la presidencia por la diferencia más mínima en 2006 contra el actual presidente, Felipe Calderón. López Obrador es el populista de esta película, amado por los pobres y jóvenes y odiado por las corporaciones y la gente de dinero o que se cree de dinero.
Aunque podría ser un buen presidente, es difícil olvidar el berrinche político que hizo cuando se declaró el presidente legítimo de México después de perder las elecciones. Lo último que necesita México es un presidente payaso. Su visión del país es una combinación de proteccionismo laboral e industrial, y de equidad social. Pero sin duda sería una figura divisoria entre los mexicanos.
Todavía tengo tiempo para decidir. Hay un segundo debate programado a principios de junio. Espero que no sea tan rígido en su formato, y que no anuncien las preguntas por adelantado, como lo hicieron en esta ocasión. Eso hace que los candidatos lleguen con sus respuestas ya programadas, y hablan como robots y con ese repugnante tono formal que usan los políticos mexicanos.
Espero también que no coincida con un partido de futbol, porque esa sí será una decisión fácil de tomar.
Xolos tiene todo que ganar, nada que perder
Antes de comenzar cada partido, después de presentar a cada uno de los 11 jugadores titulares del Club Tijuana Xoloitzcuintles de Caliente, la voz detrás del micrófono proclama: “¡Y con el número 12, el Estadio Caliente!”. En ese instante explota una bomba de decibeles, encendida por los aplausos y gritos eufóricos de los más de 16 mil aficionados que durante toda la temporada llenaron por completo cada partido.
Su lealtad, cariño y determinación ha sido más que compensada, así como toda la cerveza que desperdiciaron arrojándola al aire cada vez que el equipo anotó un gol: Tijuana tiene apenas un año en Primera División, y ya está entre los ocho mejores del futbol mexicano. Gracias al gran desempeño del equipo en la cancha, el equipo tiene asegurado por lo menos otro año más en Primera.
El miércoles, el equipo de Tijuana juega su primer partido de octavos de final en su historia contra el poderoso Monterrey, un equipo que tiene a algunos de los jugadores más destacados de la liga, incluyendo a los internacionales Humberto Chupete Suazo y Aldo de Nigris. El sábado, los Xolos juegan el partido de vuelta en el Estadio Tecnológico de Monterrey, donde ningún equipo logró salir con el triunfo durante la temporada.
La razón nos dice que Xolos tiene pocas probabilidades de pasar esta dura prueba. El equipo, finalmente, estaba diseñado para mantenerse en Primera División y no para ganar campeonatos. Además, en el futbol, la historia a veces pesa más que la determinación propia de los jugadores.
Monterrey es actualmente bicampeón de la CONCACAF, y ganador de varios títulos del futbol mexicano. Su técnico fue finalista para dirigir la selección mexicana. Por su parte, Tijuana es un equipo que apenas está marcando su historia, partido tras partido, gol tras gol, baño de cerveza por baño de cerveza.
Su estadio está en plena construcción. Las varillas y barras de acero son todavía más grandes que los muros de concreto que algún día reforzarán. Afuera, la mayor parte del terreno sigue sin pavimentar. La gente levanta el polvo cuando entra y sale del recinto, y los baños con ventanas de rejas parecen ser más propicios para un reclusorio que para un estadio de futbol.
Los palcos temporales de los ricos delatan su fragilidad, y dan la sensación de que podrían derrumbarse con la emoción descontrolada de un gol. La tienda del estadio, donde se venden las camisetas oficiales del equipo por unos 70 dólares, no tiene todavía la capacidad de aceptar tarjetas de banco o crédito.
También tiene carencias en la cancha. Su propio técnico, Antonio Mohamed, lo reconoce.
“No tenemos el juego que tienen otros equipos, pero tenemos otras fuerzas, y nosotros tenemos que potenciar la fortalezas que tenemos y tratar de disimular las carencias que tenemos. Sabemos que no somos para nadie favoritos, pero para nosotros somos favoritos”, dijo hace unos días.
Xolos entra a los cuartos de final como la mejor defensiva del torneo. Monterrey, como la segunda mejor ofensiva del torneo. La serie promete estar llena de emociones, especialmente si Tijuana saca un buen resultado el miércoles, como un empate o incluso un triunfo.
¿Por qué no? Tijuana ya venció 1-0 a Monterrey a principio de la temporada en el Estadio Caliente, aunque después salió goleado 4-2 en el Tec.
Tijuana tiene mucho que celebrar ya conque su equipo ha llegado tan lejos. Y también San Diego. Finalmente, Xolos tiene entre sus filas a tres jugadores estadounidenses de ascendencia mexicana, incluyendo al internacional Joe Corona, un graduado de la preparatoria Sweetwater.
En Tijuana la gente se pone con orgullo las camisetas del equipo, y los carros compiten por pegarle la calcomanía más grande del equipo en sus ventanas. En San Diego comienzan a verse cada vez más autos con calcomanías del equipo.
En esos momentos, es difícil pensar en alguna otra cosa que unifique más a San Diego y Tijuana.
Xolos bien podría quedar fuera de la liguilla este sábado. Incluso podría salir goleado por uno los equipos más fuertes y consistentes de la liga. Pero pase lo que pase, no estarán solos. Siempre podrán contar con el jugador que porta el número 12.
¡Vamos, Xolos!
Republicanos sienten la presión del voto latino
40 puntos.
Esto es lo que separa a Mitt Romney de Barack Obama en las preferencias de los hispanos a siete meses de las elecciones presidenciales. Es un margen lo suficientemente grande como para costarle la presidencia a Romney, quien apenas se acomoda en su nuevo puesto como presunto candidato presidencial por el partido republicano.
Chin. ¿Y ahora qué hacemos?, se preguntarán los políticos republicanos, los mismos que en los últimos años se opusieron a todo esfuerzo por reformar las leyes migratorias del país y a legalizar a las millones de personas que viven, trabajan bien y barato, y crían familias al margen de la ley.
Algunos piensan que han encontrado la respuesta en el senador republicano Marco Rubio, quien continúa sonando fuerte para acompañar a Romney como candidato a la vicepresidencia.
Romney se vería bien acompañado de un latino conservador y carismático como Rubio. Y mejor aún que sea un senador de Florida, uno de los estados más importantes, quizás el más determinante, que estará en juego en noviembre.
Romney, por cierto, nunca ha mostrado interés por legalizar a los indocumentados. De hecho, durante las elecciones primarias republicanas, fue el candidato republicano con la postura más dura contra la inmigración ilegal. Kris Kobach, el autor de la ley antiinmigrante de Arizona, es uno de sus asesores.
Quizás no sea coincidencia que en las últimas semanas Rubio ha comenzado a suavizar su postura de que los inmigrantes ilegales no deben tener la oportunidad de permanecer en el país. Recientemente presentó su propia versión del Dream Act, argumentando que los jóvenes indocumentados que fueron traídos al país cuando eran pequeños no deberían ser deportados. En contraste con la versión demócrata, en un mundo en donde Rubio es vicepresidente, estos jóvenes serían legalizados pero no necesariamente se convertirían en ciudadanos.
Siempre es difícil creerle a los políticos, y más cuando sus ambiciones políticas son tan obvias. Rubio es y siempre ha sido un conservador social y fiscal, y la comunidad inmigrante nunca ha sido su prioridad. Ahora que los latinos podrían llevarlo ser candidato a la vicepresidencia, Rubio está mostrando más flexibilidad.
Tremenda oportunidad que representa Rubio para Romney. Sin embargo, será difícil, diría hasta imposible, que los republicanos de repente cambien su postura intransigente en el tema de migración solo porque el vicepresidente es hispano. Y es difícil también que los hispanos voten por un candidato como Rubio, que ha demostrado estar alejado y desconectado de las necesidades de los inmigrantes.
De cualquier forma, la estrategia hispana de Romney no depende exclusivamente de Rubio. También se ha hablado de tener como candidata a la vicepresidencia a la gobernadora de Nuevo México, Susana Martínez, quien en estos momentos busca eliminar las licencias de manejar para los indocumentados en su estado. Se trata de otra hispana que no comparte las posturas de la comunidad hispana en general.
Por otra parte, en las últimas semanas la campaña de Romney anunció seis directores estatales para estimular el voto latino en estados clave como Florida, Colorado y Nevada. El Comité Nacional del partido republicano tiene una directora nacional que recientemente tuvo el descaro de criticar al presidente Obama por no haber cumplido con su promesa de pasar las leyes migratorias en su primer año, como lo prometió cuando era candidato.
“Es otro fracaso de este presidente”, dijo Bettina Inclán en una entrevista con National Public Radio, ignorando el hecho que fue su partido fue el que bloqueó los esfuerzos por pasar la reforma migratoria. Inclán después resaltó el número récord de deportaciones bajo el gobierno de Obama.
Y es cierto, Obama no cumplió con la reforma migratoria. Y es cierto que bajo la administración de Obama se han deportado a más indocumentados. Sin embargo, esto es más el resultado de la nula flexibilidad que han demostrado los republicanos no solo en inmigración, sino en cualquier otro tema legislativo.
Algunos en la campaña de Romney argumentan que no deben hacer mucho caso al tema de la inmigración ilegal y que es mejor enfocarse en asuntos como la economía y los trabajos. No es mala idea. Estos son temas importantes para todos los que vivimos en este país.
Y al final, probablemente en esto consistirá su estrategia por el voto hispano. Y al final, probablemente perderán por 40 puntos.
¿Cómo se debe tratar a un niño que dice mentiras?
Mis hijas piensan que tengo ojos mágicos que saben descifrar cuando alguien está diciendo la verdad o la mentira. Todo comenzó como un juego cuando ellas estaban más pequeñas. Sin embargo, por ahora por lo menos, ellas sinceramente piensan que tengo poderes sobrenaturales.
- ¡Papá, mi hermana me quiere quitar la muñeca!
- ¿De quién es el juguete mija?
- ¡Mío! ¡Pero no me mires a los ojos!
- Regrésaselo ahora mismo.
Así es como resuelvo muchas de las disputas cotidianas del hogar. Ellas saben que cuando mienten para avanzar sus cínicas conspiraciones infantiles, es mejor no cruzar su mirada con la mía. No sé hasta cuándo voy a continuar fingiendo ser un polígrafo. Pero mientras tanto esto me está dando frutos.
Hace unos días mi hija de siete años se metió en problemas en la escuela, y le echó la culpa a un niño. Pero cuando empecé a hacerle más preguntas descubrí que su historia tenía demasiadas incongruencias. Le pedí que me viera a los ojos, y la verdad salió casi tan rápido como las lágrimas: fue ella la que había causado el problema.
Era la segunda mentira del mes. Unas semanas antes nos hizo pensar que no veía bien y la llevamos al oculista. Después descubrí que estaba fingiendo no ver las letras porque por alguna razón quería usar lentes.
La boca miente, los ojos no, le recordé.
Eso de mirar a los ojos para saber si una persona está diciendo la verdad no es del todo una fantasía. Nuestros movimientos corporales representan más del 50 por ciento de nuestra comunicación. Si no son los pies nerviosos los que nos delatan cuando decimos una mentira para avanzar nuestras cínicas conspiraciones de adultos, es la mano que rasca el cuello, que soba el otro brazo, o los ojos que se mueven como si estuvieran viendo un partido de tenis.
Después de sorprender a mi hija diciendo mentiras hice lo que cualquier padre moderno y preocupado haría: me puse a investigar en internet por qué los niños mienten y qué debo hacer al respecto. Y resulta que los niños que dicen mentiras no necesariamente van a crecer y convertirse en políticos mentirosos.
“Los padres no deben de asustarse si sus hijos dicen una mentira”, dijo un investigador canadiense de la Universidad de Toronto que realizó un estudio que ligaba la inteligencia de estos chamacos manipuladores con su capacidad de mentir.
Resulta que los niños más inteligentes mienten más porque pueden ocultar o justificar las mentiras con mayor facilidad. No estoy seguro si esto significa que debo sentirme orgulloso de que mi hija me dice mentiras.
Siempre hemos tenido, como sociedad, una obsesión por regular las mentiras, aunque todos mentimos de vez en cuando con diferentes grados de seriedad.
Es contra la ley, por ejemplo, mentir que has recibido la medalla militar Purple Heart; muchos de los políticos que van a la cárcel terminan siendo enjuiciados por perjurio y no necesariamente por los actos que cometieron; mentir a un oficial de la ley también es contra la ley. Y en Canadá, donde por lo menos un científico asegura que los niños mentirosos son más inteligentes, es ilegal decir mentiras en los medios de comunicación.
Aparentemente yo también comparto esta obsesión, al grado que miento para enseñarles a mis hijas a no mentir. Aunque bueno, sí se leer un poco los ojos y el lenguaje corporal de la gente. Fue una habilidad que desarrollé bien cuando era reportero de este periódico.
Mientras tanto, el castigo para mi hija fue lo que ella consideraría brutal: se le prohibió todo tipo de pantallas por cuatro días con opción a que sean siete, dependiendo de su comportamiento. Espero que aprenda su lección. Aunque creo que mis días de polígrafo están llegando a su fin.
El otro día la escuché diciéndole a su mamá que cuando crezca quiere hacer experimentos para saber si en verdad los ojos pueden detectar las mentiras. Sospecho que pronto tendré que confesar las limitaciones de mis poderes sobrenaturales.
Pero para entonces espero que ya esté acostumbrada a decir la verdad.
Jardín binacional se impone al muro fronterizo
PLAYAS DE TIJUANA — Los matorrales y cactus que sembraron los voluntarios en ambos lados de la frontera parecían no ser gran cosa ante las gigantes vallas rojizas de metal que forman el cerco que separa San Diego y Tijuana.
Pero nunca hay que menospreciar a la madre naturaleza.
A unos metros, unas máquinas grandotas con la capacidad de mover tierra y agua trabajan duro para reponer las viejas vallas que despedazó el mar a lo largo de los años. En su lugar, los ingenieros están por terminar un cerco con vallas de 18 pies de altura que se extienden hasta 300 pies mar adentro.
Es una de las últimas secciones que faltan para reforzar esta parte de la frontera con un triple muro fronterizo que tiene varios años bajo construcción. Y durante todo ese tiempo, el jardín ha estado presente de una forma u otra durante la edificación de esta tremenda fortificación de metal.
El jardín es un área verde sencilla ubicada un lado de la Plaza Monumental de Tijuana con plantas semidesérticas de la región, incluyendo salvias, pinos torrey y diferentes tipos de cactus. Está delimitado por un círculo hecho de piedras pequeñas que abarca ambos lados de la frontera y cuyo diámetro es delineado precisamente por el cerco.
La idea de crearlo nació de la mente de Dan Watman, un idealista y promotor de la armonía binacional que utiliza el cerco como si fuera un escenario de teatro. Frecuentemente organiza eventos interactivos con gente de ambos lados en donde practican yoga, bailan salsa, vuelan papalotes o celebran posadas.
Sin embargo, la construcción del triple muro ha cambiado la manera en que se interactúa en esta parte de la frontera, donde las familias solían verse, platicar y tocarse a través del muro. Incluso los tijuanenses jugaban con la Patrulla Fronteriza ingresando a Estados Unidos momentáneamente y regresaban cuando se acercaban los uniformados. Hoy, los activistas del lado de San Diego deben pedir permiso a las autoridades para llegar hasta el jardín.
Desde su creación en 2007, el jardín ha demostrado tener la perseverancia de supervivencia de un cactus. Por el lado estadounidense, fue removido por un tiempo durante las diferentes etapas de construcción. Por el lado mexicano, alguien desenterró las plantas por equivocación.

Hoy sobrevive por la determinación de gente como Watman de la organización Encuentro Fronterizo y en parte por la maduración del activismo ecológico de Tijuana. La replantación se dio gracias a la colaboración de 12 grupos comunitarios de distintos intereses sociales pero principalmente ecologistas.
Cada organización tiene la responsabilidad de cuidar el jardín durante un mes del año. Su trabajo es remover maleza y basura y regar las plantas, y están al tanto de que nadie lo maltrate o desentierre.
En esta zona, sin embargo, hay cosas que nunca cambian. Al día siguiente de mi visita las autoridades mexicanas recuperaron el cuerpo de un hombre que se ahogó aparentemente intentando escapar de la Patrulla Fronteriza.
Quizá la nueva barda, más alta, más profunda y más imponente, evite que más personas intenten cruzar la frontera por ahí. Probablemente no.
Quizás por eso el jardín se rehúsa a morir.Será interesante ver cuánto tiempo dura este nuevo cerco que se incrusta hasta el Océano Pacífico. Este mar frío y salado de la frontera ya dejó claro que la madre naturaleza siempre se impone, que sólo es cuestión de tiempo.
Quizás por eso el jardín se rehúsa a morir.
¿Se creen los republicanos mejor que las mujeres?
En su larga y sucia campaña por elegir a su candidato a la presidencia de Estados Unidos, los republicanos le han echado lodo a la cara de muchos: hispanos, asiáticos, negros, pobres, homosexuales y cualquier otro grupo que no comparta sus posturas sociales extremas.
¿Y ahora, a las mujeres?
Es inevitable hacerse la pregunta que tiene como encabezado este comentario después de lo sucedido en los últimos días.
El comentarista ultra conservador Rush Limbaugh catalogó como “prostituta” (por no escribir el sinónimo vulgar de esta palabra) a una estudiante de leyes que testificaba ante el Congreso en favor de que las compañías de salud ofrecieran anticonceptivos como parte de su cobertura médica para mujeres.
El furor nacional fue tal que el mismo presidente Barack Obama llamó por teléfono a esta mujer para ofrecerle su apoyo. Unos días antes, Obama había emitido una orden ejecutiva controversial que obligaba a compañías a ofrecer anticonceptivos, incluyendo a aquellas organizaciones que se oponen a su uso por cuestiones religiosas, como la Iglesia Católica (como si los católicos no usáramos métodos anticonceptivos).
¿Y la reacción de los candidatos republicanos?
Newt Gingrich dijo que el problema eran los medios de comunicación. Mitt Romney dijo que hubiera utilizado otras palabras (supongo que hubiera usado eufemismos), y Rick Santorum dijo que un animador como Limbaugh tenían permitido decir cosas absurdas.
En ningún momento defendieron a la estudiante que fue atacada tan inapropiadamente por Limbaugh. En ningún momento exigieron el respeto a la mujer.
La pregunta que se propone en el encabezado de este comentario no vendría al caso si se tratara solo de un comentarista zafado que tiene años promoviendo la intolerancia, el extremismo y el odio. Pero no se trata de un caso aislado.
Las mujeres no son consultadas como debería ser en decisiones legislativas que tienen que ver con su propia salud. Durante una audiencia sobre la orden ejecutiva de los anticonceptivos, el congresista de San Diego, Darrell Issa, celebró una audiencia pública en cuya primera ronda no fue invitada una sola mujer. (La primera ronda es la que recibe más atención de los medios). Esto porque Issa y sus aliados republicanos consideraron que no era un tema sobre la salud de la mujer sino una cuestión de libertad de religión.
En su fanatismo por negarle a la mujer la decisión de abortar, en Virginia, los republicanos intentaron sin éxito pasar una ley que obligaría a las mujeres a someterse a un procedimiento vaginal intrusivo antes de abortar durante el primer trimestre de un embarazo. El gobernador de su estado finalmente se echó para atrás después de recibir críticas a lo largo del país de parte de organizaciones partidistas de los derechos de la mujer. Al parecer, olvidaron preguntarles a las mujeres qué pensaban al respecto.
El propio Santorum ha dicho públicamente que las mujeres violadas que terminan embarazadas deben aceptar al nene como un regalo de Dios, aunque sea un regalo algo trastornado.
Debido a estos incidentes y otros más que han ocurrido durante el transcurso de esta campaña, se ha hablado mucho de que los republicanos están en guerra contra las mujeres. El encabezado de esta opinión pregunta si los republicanos se creen mejor que las mujeres.
Yo no lo creo.
Lo que sucede es que su ideología extrema los ha llevado a otra dimensión en donde es imposible ver las cosas de manera racional, donde es todo o nada, donde todo desacuerdo se pelea a muerte. Y el resultado son comentarios como los que hizo Limbaugh, legislaciones como la de Virginia, paneles sobre la salud de la mujer sin mujeres, e intransigencia total en cuanto a la decisión de una mujer de abortar, incluso cuando ha sido violada.
Todo esto, mientras la economía enfrenta problemas generacionales que requieren de nuestras mejores ideas. Todo esto, mientras hay millones de personas desempleadas. Todo esto, mientras la crisis hipotecaria sigue sin tocar fondo.
A los republicanos no les importa atropellar o insultar a cualquier grupo de la sociedad con tal de imponer su ideología. Por eso tienen los candidatos que tienen. Se los merecen.
Tener acento no significa que eres tonto
Nos ha pasado a muchos de nosotros: entendemos a la perfección el problema o la situación, pero por alguna razón nos cuesta trabajo hacernos entender en inglés, nuestro segundo idioma. Movemos los labios pero las palabras salen equivocadas o fuera de orden, y nuestro mensaje accidentado se estrella ante el rostro confuso y frustrado de nuestro receptor.
He estado pensando mucho en esto de los acentos desde que escribí hace un par de semanas un comentario sobre cómo la candidata Alejandrina Cabrera no merecía ser regidora de San Luis, Arizona por no saber hablar inglés. Su nombre fue excluido de la boleta electoral por un juez luego de que se le hizo una prueba básica del lenguaje de Shakespeare que Cabrera reprobó catastróficamente.
Un lector leyó aquella columna en línea e hizo un comentario que me gustó tanto que decidí utilizarlo como el encabezado de la columna de esta semana. Su comentario me hizo preguntarme algo que ha estado en mi mente por muchos años: ¿qué impacto tiene nuestro acento en nuestras vidas?
Todos nacemos con un acento, incluso los recién nacidos. Un estudio reciente reveló que los niños que tienen apenas una semana de edad lloran con la melodía y el tono que caracteriza la lengua de sus padres. Los nenes alemanes, por ejemplo, lloran con gran intensidad al principio, y después lo cortan de la misma forma que sus padres terminan los enunciados. Los recién nacidos de Francia tienden a finalizar sus lloridos con las variaciones suaves que caracterizan al idioma francés.
Hasta los chivos tienen acento. Sí, los animales que usamos para hacer birria.
Hace poco investigadores ingleses descubrieron que los chivos criados en un determinado grupo hacen llamados vocales similares al resto del grupo al cual pertenecen. También está comprobado que los delfines, elefantes, ballenas y murciélagos tienen la capacidad de adoptar acentos.
El primate semi inteligente autor de esta columna siempre ha tenido un acento, aunque no tan marcado como otras personas que conozco. Llegué a Estados Unidos a los 20 años y por lo tanto era inevitable que tuviera una manera algo chistosa de hablar el inglés.
Al principio sentía que mi acento me daba muchos problemas, especialmente cuando veía que mis enunciados frustraban a mi público. En más de una ocasión juré que fui víctima del prejuicio debido a mi forma de hablar. Lo presentía principalmente cuando hablaba por teléfono con alguien, como un empleado del banco o de alguna compañía, y cuando estas personas no podían ver los gestos de mi rostro, el movimiento de mis manos y el resto de la comunicación corporal que tanto uso para comunicarme.
Rápidamente entendí que el problema no era mi acento, sino que no hablaba bien inglés. Conforme fui hablando mejor inglés, fui dejando mis inseguridades a un lado aunque mi acento en realidad nunca desapareció.
Supongo que fue un proceso similar por el que pasaron personajes como Arnold Schwarzenegger o Arianna Huffington, la aclamada editora y publicista griego-estadounidense del periódico digital HuffingtonPost.com.
Tristemente, los que tenemos acentos indudablemente la tenemos más difícil.
Un estudio en 2010 reveló que las personas monolingües inconscientemente le restan credibilidad a una persona que habla con acento y que además son menos propensas a creerles algo que están diciendo. No necesitaba un estudio para confirmar esto.
Recuerdo que cuando era reportero solía presentarme con monolingües con la versión anglosajona de mi nombre, high-rum para minimizar las probabilidades de que la persona se quedara pensando en mi nombre y no en lo que estaba diciendo.
En realidad nunca he intentado deshacerme de mi acento. Para mí siempre fue importante distinguir que yo no soy nativo de este país. Que yo tengo dos culturas y que habló dos idiomas. ¿Y desde cuándo hablar un idioma es mejor que hablar dos? Estoy muy orgulloso de mi acento.
Sin embargo, sí hay algo que me gustaría cambiar. Tiene que ver con una palabra que a veces me cuesta trabajo decir, y que cuando me equivoco termino diciendo una vulgaridad en inglés. Estoy seguro de que no soy el único que tiene problemas con esta palabra.
Es la traducción de la palabra playa al inglés: beach.
Candidata en Arizona que no habla inglés no merece ser regidora
Alejandrina Cabrera perdió las elecciones al concilio de San Luis, Arizona, mucho antes de que el electorado emitiera su voto. Y no fue su desempeño en un debate político lo que acabó con su candidatura, sino su desempeño en una audiencia en un juzgado para determinar si hablaba suficiente inglés para ser regidora de este pueblo fronterizo de 25 mil habitantes.
“¿A qué preparatoria fuiste?”, le pregunta un hombre en inglés en un video que aparece en YouTube.
“En 1986”, contesta insegura.
“¿En qué ciudad?”, le pregunta el hombre.
“En 1983”, contesta.
“Disculpa, pero te pregunté que en dónde estudiaste la preparalatoria”
“Sí”, dijo.
No fue difícil para el juez determinar que Cabrera carecía de suficientes conocimientos del inglés para ser un funcionario público, un requisito estipulado por las leyes de Arizona. Con base en su desempeño durante la audiencia así como en un análisis de un lingüista, el juez ordenó que su nombre se excluyera de la boleta de las próximas elecciones.
Cabrera apeló la decisión del juez y su caso fue analizado por la Suprema Corte de Justicia de Arizona, quien ratificó la decisión inicial. Esta decisión puede tener consecuencias graves para aspirantes políticos latinos con acento.
Pero independientemente de eso, me hubiera gustado que Cabrera continuará su campaña. Los candidatos deben ser juzgados por el electorado con base en qué tan bien pueden representar sus intereses. El electorado que no está contento con sus representantes políticos puede cambiar el día de las elecciones o también destituirlos. Esto último es algo que Cabrera sabe hacer muy bien. Ella ha intentado destituir en dos ocasiones al actual presidente municipal de San Luis.
Cabrera dice que ella no necesita hablar inglés bien porque la gran mayoría del pueblo habla español (de acuerdo con cifras del Censo, más del 98 por ciento de la ciudad es de origen hispano). Pero independientemente de eso, yo no votaría por ella.
Cabrera podría tener excelentes ideas sobre cómo balancear el presupuesto, tapar baches y traer más agua a este pueblo desértico. Pero no sabe hablar inglés. ¿Cómo va a comunicarse con asambleístas o senadores estatales si no puede redactar un correo electrónico? ¿Cómo expresará las necesidades de su pueblo con las autoridades federales en temas como seguridad fronteriza o binacional? ¿Cómo va a analizar, por ejemplo, los contratos largos y complejos entre una ciudad y sus sindicatos si no sabe distinguir entre where y when?
Si sus contrincantes fueran inteligentes, ellos aprovecharían cada oportunidad para resaltar estas debilidades. De hecho fue uno de sus enemigos políticos (hispano, por cierto) quien decidió cuestionar legalmente sus habilidades para hablar inglés.
Fuera diferente si se tratara de una discapacidad, si fuera ciega, no tuviera una pierna o que no pudiera usar bien los brazos. Pero la ignorancia no cuenta como discapacidad. La ignorancia es solo eso: ignorancia.
A Cabrera debería darle vergüenza todo este asunto. Tiene muchos años viviendo en Estados Unidos y no hay excusa para no hablar inglés, especialmente si quiere representar al público.
Qué bueno que tiene ambiciones políticas y una gran pasión por servir a su comunidad. Seguramente será una gran regidora algún día. Pero por el momento debería regresar a casa y comprar un paquete de Inglés sin Barreras o inscribirse en una escuela de inglés.
Sería muy bonito que en algunos años Cabrera regresara al ámbito político hablando los dos idiomas, preparada para verdaderamente ser ese vínculo indispensable entre su comunidad y el gobierno. Sería una inspiración doble no solo para la gente de su pueblo sino para todas aquellas personas que crecen en Estados Unidos y que jamás aprenden inglés.










