Cruzar la frontera en exceso es nocivo para la salud

21 may

ImageAdvertencia: la siguiente actividad es nociva para la salud. Puede ocasionar problemas respiratorios, cardiovasculares y cáncer. También puede generar problemas de nacimiento y aumentar el riesgo de la diabetes.

Podría sonar como la advertencia de una cajetilla de cigarros o una botella de alcohol, pero este mensaje es para todas las personas que cruzan con frecuencia la frontera entre Tijuana y San Diego.

Resulta que cruzar la frontera es malo para la salud, de acuerdo con un estudio de San Diego State University que culpa principalmente a las emisiones de gasolina y diesel de los autos parados en fila. Según el estudio, las personas que cruzan a pie absorben estos químicos cancerígenos a un nivel siete veces mayores al de una persona que vive en San Ysidro.

Así que la próxima vez que hagas tres o cuatro horas para cruzar la frontera y que te encuentres aguantándote las ganas de ir al baño en la comodidad de tu carro, o aguantándote las ganas de ir al baño en la incomodidad de la fila de peatones, acuérdate que la espera también podría matarte.

El cinismo suele ser la única defensa para quienes toda la vida hemos soportado este ridículo ritual de esperar horas para ir de Tijuana a San Diego. Los veteranos de la frontera sabemos que en esta frontera solamente los fuertes perduran. Si Charles Darwin estuviera vivo seguro aplicaría su teoría de la evolución por selección natural para estudiar a esta comunidad fronteriza.

No necesitamos un estudio para saber que cruzar la frontera es nocivo para la salud, aún para lossentrificados, que aunque suelen esperar menos tiempo para cruzar, de cualquier forma deben esperar su turno, el cual cada toma cada vez más tiempo.

Puedo pensar en muchas otras formas en que cruzar la frontera es malo para la salud. Por ejemplo, aguantarse las ganas de orinar. ¿Sabías que esto podría dañar tu vejiga y causar todo tipo de enfermedades? Yo conozco a papás que tienen botellas vacías de agua en el auto en caso de que sus hijos pequeños necesiten ir al baño. O bueno, dicen que es para los niños.

Cruzar puede ser estresante por muchos otros motivos.

Lo peor es estar atorado en la fila sabiendo que vas a llegar tarde a una cita en San Diego, o cuando te toca ir a revisión secundaria en un tan día caluroso que tu camisa se queda pegada al asiento del carro cuando te ordenan bajar del auto.

Es estresante esperar sin poder revisar tu correo electrónico o leer las noticias en tu teléfono porque el dueño de la recepción de tu celular es una compañía llamada Telcel, y si te atreves a navegar internet o mandar una foto te llegará una factura con cargos tan largos como la fila que acabas de hacer.

Encima de eso, yo suelo ir a Tijuana cuando hay fiestas o eventos, lo cual me expone más al consumo de bebidas alcohólicas que dañan el hígado, cigarros que afectan los pulmones y postres que dan diabetes. El otro día comí un callo de hacha porque quería comer algo saludable y terminé con una infección estomacal que duró más de una semana.

No estoy seguro por qué los investigadores decidieron hacer un estudio sobre la salud del cruce fronterizo. Todos sabemos que no es una actividad saludable, especialmente cuando recibes un trato despectivo por parte de un agente malhumorado por pasar el día inhalando gases cancerígenos.

Si el estudio es para presionar a los funcionarios a que agilicen el paso fronterizo, mucha suerte.

El Congreso aún no ha aprobado los cientos de millones de dólares necesarios para terminar la expansión del cruce de la garita de San Ysidro. No lo han hecho a pesar de las pérdidas multimillonarias que generan las largas esperas. Y típicamente les importa más eso que la salud de nuestra vejiga, corazón, pulmones, riñones e hígado.

Lo bueno es que hay doctores buenos en Tijuana. Las medicinas también son más baratas.

Nada sorprendente el anuncio amoroso en Barrio Logan

13 dic

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Por más que quiero dejarme sorprender, me cuesta trabajo encontrar algo extraordinario en el anuncio del millonario que compró un espectacular en Barrio Logan con el mensaje: “Todo lo que quiero para Navidad es una novia latina”.

Primero, no me sorprende que Marc Paskin, un residente de 63 años de La Jolla, busque a una mujer latina. Son las mejores que hay. Yo mismo busqué y me casé con una bella mujer latina que escogí entre un mundo de anglosajonas cuando cursaba la universidad.

Buscaba a una mujer latina porque quería criar una familia similar a la mía, con buenos valores familiares y con esa actitud optimista, comunitaria y alegre que solemos tener los hispanos. Parece que Paskin busca lo mismo, según una entrevista que le dio a mi amigo y columnista de UT San Diego, Matt Hall:

“Son gente bonita y amable. Están muy orientadas hacia la familia, y me gusta el hecho de que la familia es muy importante para los mexicanos y las latinas. Me gusta su cultura”, dijo Paskin.

Segundo, a nadie le debe sorprender que Paskin haya gastado 4 mil dólares al mes en un espectacular buscando a la mujer de sus sueños. Hizo lo mismo hace 10 años, luego de la muerte de su esposa, y conoció a una novia con quien duró alrededor de un año. Además, para un millonario como él, esos 4 mil dólares son probablemente el equivalente a una inscripción de 9.99 al mes de un sitio de amor en internet para personas como nosotros, que soñamos con algún día ser millonarios como él.

Quienes conocen a Paskin seguramente tampoco se sorprenderían de su inusual y muy público aviso de ocasión. Él es un millonario al que le gusta estar bajo los reflectores de la atención pública, y generalmente por una buena causa.

El año pasado participó en un programa de televisión llamado Millonario secreto en el que donó 125 mil dólares a un vecindario necesitado de Detroit. Y después le pagó el departamento por un año a una mujer de El Cajón cuya hija y madre fueron asesinadas por su esposo, de quien se había separado.

La reacción al anuncio ha sido variada. Algunos lo consideraron ofensivo (alguien incluso destruyó una parte del anuncio) mientras que otros lo consideraron un halago. Algunas mujeres no se tardaron en mandarle un mensaje.

Paskin dijo que recibió 15 mil correos electrónicos en solo 24 horas. Entre ellas estaba una amiga mía. Ella es una latina joven, bonita y encantadora. Y quizás más importante para Paskin, es soltera. Le mandó algunas fotos y él contestó amablemente solicitando hablar por teléfono primero para ver si había química.

Pero después ella se arrepintió. Prefirió no seguirle el hilo porque no tenía intención de establecer una relación con él.

Como varios solteros amigos míos que conozco, ella tiene experiencia buscando amor en internet. Y como varios de ellos, no han tenido suerte. La historia más o menos es la misma: encuentran gente interesante pero nadie con quien deseen casarse o establecer una relación a largo plazo.

El anuncio del millonario Paskin deja claro lo difícil que es encontrar una pareja hoy en día. Incluso cuando eres joven y bella. Incluso cuando eres millonario y soltero.

No me sorprendería que Paskin tenga que comprar más anuncios espectaculares en otras ciudades del condado.

Con el número 12, el Estadio Caliente…

16 nov

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Joven xolofan.

Bajo cualquier medida, el Estado Caliente es un lugar tranquilo para ver un partido de futbol. Las familias llevan a sus hijos pequeños, los aficionados se ponen las camisetas de otros equipos sin ser acosados y el público ya dejó de lanzar cerveza al aire cuando el equipo anota gol.

Pero eso no quiere decir que el estadio no tiene chispa.

El ambiente está en la cabecera sur. Ahí están los chicos y chicas de la Masakr3, la barra más grande y apasionada del estadio, la que sigue a los Xoloitzcuintles de Tijuana al estadio Azteca, al Omnilife de Guadalajara o donde los lleve el avión.

Son unos ciento y tantos, pocos, comparados con los miles que conforman las porras de equipos “grandes” como Pumas, América, Chivas o Cruz Azul. Pero estos cientos representan a uno solo que hace sus mejores movidas no en el campo, sino en las gradas.

ImageAún es un grupo joven. No usan los mantos coloridos que  abarcan zonas enteras de las gradas de los estadios más grandes del mundo.

La Masakr3 tiene sus orígenes en 1998, cuando Tijuana tenía un equipo filial de las Chivas de Guadalajara y el sueño de jugar en la primera división era tan remoto como tener un estadio profesional de futbol como lo es ahora el Estadio Caliente, donde caben más de 20,000 almas.

Pero como lo han demostrado los Xolos desde que subieron a primera división en 2011, la pasión compensa por la falta de historia. Aunque el equipo apenas fue fundado en el 2007, hoy en día se ha convertido en el equipo sensación del futbol mexicano y de paso en el orgullo de Tijuana y San Diego.

Esta es su segunda liguilla consecutiva, lo cual ha brindado a los fronterizos la satisfacción que no han podido dar en los últimos años los Chargers ni los Padres.

ImageTerminaron la temporada en segundo lugar, los cual les asegura un lugar en la legendaria Copa Libertadores de Sudamérica. Esto quiere decir que el Estadio Caliente podría ser la sede de partidos con algunos de los grandes del continente, como Boca Juniors, Sao Paulo o Flamengo.

El ambiente estará más prendido que nunca este domingo 18 cuando los Xolos reciban al Monterrey en el partido de vuelta de cuartos de final. Hicieron historia al vencer a Monterrey en el partido de ida, y ahora intentarán hacerlo de nuevo en casa.

Las gradas que más aplauden

Los chicos y chicas de la Masakr3 ven con escepticismo las preguntas de un reportero, quien indaga sobre lo que es formar parte de la porra más grande de la frontera. Le dicen que mejor hable con KBurro, el líder oficial del grupo. Él es un tipo agradable, rapado y robusto, vestido de rojo y negro, los colores del equipo. Suele tener la garganta áspera de tanto gritar.

“Nosotros apoyamos el equipo en las buenas y en las malas, jamás lo abandonaremos”, dijo, reconociendo entrelíneas que el fútbol se conforma de alegrías y sufrimientos. “Afortunadamente ahorita estamos viviendo una época muy especial”.

ImageSi no fuera por la Masakr3, los partidos de futbol en Tijuana serían tan apagados como un partido de los Padres de San Diego en Petco Park. Son ellos quienes ponen el ritmo del partido con sus cánticos, convirtiendo el campo en una pista de baile de futbol.

La fiesta comienza unos 15 minutos antes del partido, cuando la porra hace su entrada a las gradas con tambores, trompetas y cánticos que ensayan durante la semana. La mayoría de las canciones son originales, y a veces escriben canciones para apoyar a miembros específicos del club. Hace unas semanas, por ejemplo, hicieron un cántico en apoyo al técnico Antonio Mohamed, que está contemplando regresar a su natal Argentina después de esta temporada.

La Masakr3 tiene una sección exclusiva en la cabecera sur, desde donde animan al equipo por 90 minutos sin parar, y desde donde lanzan insultos personalizados a los jugadores contrarios que pisan el pasto sintético del estadio, el único de su tipo en México.

ImageEn esta zona las butacas no tienen respaldos. No los necesitan. Está prohibido sentarse. Contrario a lo que uno podría pensar, nadie bebe cerveza. Todos ya están borrachos de pasión y adrenalina. La constante ondeada de banderas provee sombra en los días más calurosos, pero no hay manera de esconderse de las miradas de desaprobación si no cantas o brincas con el resto del grupo.

Es difícil saber qué impacto tienen las porras en el resultado de un partido, si en verdad los jugadores contrarios se intimidan y fallan goles. Pero en septiembre de 2011 la Masakr3 tuvo un problema de seguridad y no se le permitió la entrada al estadio. La cabecera sur estuvo vacía a pesar del lleno del estadio.

El resultado: Tijuana perdió 2-0 contra Estudiantes, y el equipo cayó a la penúltima posición de la tabla general.

Hoy en día el Estadio Caliente se ha convertido en una auténtica fortaleza. En esta temporada ningún equipo logró vencer a los Xolos en casa. Monterrey intentará hacerlo, pero Tijuana tiene la ventaja porque, en el Estadio Caliente, no son 11 contra 11. Son 11 contra 12.

Mi vecino es el macho más macho del vecindario

7 sep

Un animal muy inseguro.

Mi vecino tiene un tremendo complejo de inferioridad.

Todos los días en la mañana, un poco antes de que salgan los primeros rayos de sol, sale de su casa a cantar a todo pulmón para demostrar quién es el macho más macho del vecindario. No lo puede evitar. Es su manera de ser.
Estoy hablando, por supuesto, del gallo que vive a un lado de mi casa.

Se mudó al vecindario hace unas semanas junto con su familia polígama de gallinas. Vive en un gallinero que mi vecino, el ser humano, está convirtiendo en una fábrica de huevos. Sé esto porque el otro día me ofreció huevos, pero me dijo que tenía que esperar hasta octubre cuando las gallinas estuvieran listas.

Yo no soy mucho de comer huevos. Quizá los fines de semana. Entre semana, los desayunos en mi casa consisten en cosas sencillas como pan con mantequilla, frutas y yogurt. No tengo tiempo para hacer algo más. Pero desde que el gallo me despierta a las cinco de la mañana, tengo más que suficiente tiempo para hacer desayunos más elaborados como huevos estrellados con nopales estilo pico de gallo. Pero últimamente no he estado de humor para hacer huevos.

Mi vecino no es el único que tiene gallinas en el vecindario.

A una cuadra hay otra familia que también está criando estas aves, y otro vecino me platicó que sabía de otros dos hogares cerca que han sido convertidos en granjas urbanas.

Los gallineros en las ciudades y suburbios del país son un fenómeno que ha estado en creciendo los últimos años. De hecho, este año la ciudad de San Diego suavizó sus leyes para permitir que prácticamente todos los hogares del municipio puedan criar hasta cinco gallinas.

Hay ciertas reglas que seguir. El criadero debe estar a cinco pies del límite de la propiedad que se encuentra a un lado, y a 13 pies del límite de la propiedad que se encuentra en la parte de atrás. Además, está prohibido tener gallos, pero creo que mi vecino no lo sabe.

La ciudad dice que hay muchos beneficios de criar gallinas, incluyendo huevos más nutritivos (aparentemente contienen más vitamina A y E), ahorros en el costo de energía de empaquetar y transportar huevos, y que además los consumidores saben que las gallinas fueron tratadas humanamente.

Además de gallinas, la ciudad también aprobó la crianza de chivos y abejas. Supongo que esto tiene que ver con la ilusión de tener un estilo de vida moderno que promueve la agricultura urbana y el consumo responsable de alimentos.

Al principio no se me hizo tan mala idea despertar temprano con el canto de un gallo, como en los ranchos. Es más, algunas mañanas aproveché para hacer ejercicio y leer algunos libros que no he tenido tiempo de leer durante el día.

Pero conforme pasaron los días me di cuenta de que cuando se trata de despertadores, prefiero los que puedes programar para que despierten a la hora que mejor te convenga y con tu canción favorita.

Debo tener cuidado como le digo a mi vecino que desaparezca al ave. En los más de 10 años que tengo de conocerlo, sé que puede ser más bravo que un gallo de pelea si uno no le habla bien. Es uno de esos tipos que puede hacerte la vida de cuadritos si la relación no está en buenos términos.

Por eso el otro día a las cinco de la mañana me puse a escribirle una carta avisándole que los gallos están prohibidos y pidiéndole de favor que se deshaga del animal. Que lo lleve a un rancho donde pueda demostrar su machismo cuantas veces quiera y a la hora que quiera.

Espero que eso resuelva el problema, aunque mi vecino no me regale huevos en octubre.

Yo, en lo personal, prefiero gastar tres dólares cada dos semanas para comprar un paquete de huevos en la tienda y evitarme la molestia de alimentar gallinas y lidiar con un animal inseguro que constantemente tiene que demostrar que es fuerte y poderoso.

En este mundo ya tenemos demasiados machos.

El amor a la lectura trasciende generaciones

28 ago

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¿Futura investigadora de pingüinos emperador?

En la puerta del refrigerador de mi casa, abajo de un calendario magnético con la foto de un agente de bienes raíces desconocido, está una hoja con una lista de seis libros. Los títulos tienen una cajita a un lado, y con excepción de uno, todas las cajitas tienen una palomita.

Es la lista de lectura de verano de mi hija de siete años.

Como a cualquier niño, a mi hija le encanta pasar su tiempo libre viendo televisión o jugando con la computadora. Apenas llega de la escuela, sigilosamente se lleva su aparato a la esquina más remota de la casa para ver sus programas favoritos on demand y sin interrupciones.

Aunque yo pasaba incontables horas frente al televisor cuando era chico, me cuesta trabajo ver que mis hijas pierdan tanto tiempo viendo televisión. Por eso, en un acto impulsivo al principio del verano, y después de ver a mi niña pasar tres horas frente a la computadora, le pedí que juntara todos los libros que tenía.

“Mija, quiero que escojas seis libros que vas a leer este verano porque no vas a pasar todo el tiempo viendo televisión”, le dije en un tono autoritario pero inseguro a la vez, esperando una ráfaga de gritos o por lo menos una mueca de desaprobación.

Pero su respuesta fue que sí, que le encantaría leer más.

Entonces escogimos seis libros, entre ellos una biografía para niños de Abraham Lincoln y algunos de la serie de la Casa mágica del árbol con relatos sobre fantasmas y pingüinos emperador. Cinco libros en inglés y una novela en español.

Escribimos los nombres en una hoja con flores color de rosa y la pegamos en el refrigerador. Si terminaba la lista al final del verano recibiría una recompensa aún por definir. Mi esposa y yo no definimos el premio porque pensamos que no lo iba a lograr.

Sin embargo, ella está por terminar la lista, y con tiempo de sobra (considerando que el verano termina a finales de septiembre). Me pregunto: ¿qué impacto tendrá este verano mágico de fantasmas y pingüinos emperadores cuando esta niña se convierta en mujer?

Me pregunto porque conozco el poder que pueden tener las letras en la vida de un niño. Mi padre solía leernos fábulas y poemas largos y coloridos como Los motivos del lobo de Rubén Darío. A veces nos leía relatos de revistas como Selecciones o capítulos de los muchos libros que siempre tenía a la mano, muy cerca del baño, por cierto.

Poco a poco fue despertando mi interés en los libros. Uno de mis autores favoritos era Irving Wallace, un novelista cursi que solía leer mi papá. Sus personajes callejeros, fumadores y bebedores de whisky fueron algunos de mis primeros superhéroes de la adolescencia.

Después descubrí la magia de autores de categoría como Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes y Octavio Paz. De repente prefería cobijarme entre las páginas de libros en lugar de meterme bajo las sábanas de mi cama para ver televisión.

Pronto yo mismo empecé a probar suerte con pequeños relatos y poemas, y cuando menos lo pensé estaba trabajando en un periódico de San Diego, recopilando historias y escribiendo para ganarme el pan de cada día.

La lectura tiene poderes impredecibles en el futuro de los niños. No sabes si hay algo en un libro que despierte una pasión o un interés que años después se convierta en una vocación. Quizá mi hija recuerde este verano como el momento cuando decidió ser investigadora de pingüinos emperador.

Tampoco ha sido fácil hacerla leer. Constantemente tengo que recordarle que tiene un objetivo que cumplir, y que debe leer por lo menos diez minutos todos los días. Durante el verano se quejó varias veces de que la lectura le robaba tiempo para ver televisión.

Pero estoy convencido de que vale la pena.

Nunca pensé en verdad que mi hija leyera los seis libros. Pero he aprendido que a los niños hay que ponerles las expectativas muy altas, mucho más altas que la estatura que lleguen a tener de adultos. Una de las cualidades de los niños es su capacidad de sorprender.

Gracias papá por inculcarme la lectura. Tu nieta te lo agradecerá.

A todos nos cae bien un baño de cerveza de vez en cuando

24 jul

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La cerveza: un líquido que tiene por lo menos tres usos

Según yo, la cerveza tiene solamente dos usos: te la puedes tomar o puedes usarla para darle un poco de sabor a la carne asada.

No fue sino hasta que empecé a ir a los partidos de los Xolos al Estadio Caliente de Tijuana que descubrí que la cerveza podía tener un tercer uso: lanzarla al aire en una expresión eufórica de celebración cuando tu equipo anota un gol.

Fue una sensación extraña la primera vez que experimenté un baño de cerveza. El equipo acababa de anotar y casi todos a mi alrededor lanzaron la cerveza al aire, la cual apagó mi grito de gol como una cubeta de agua apaga una fogata en una noche fría y seca.

Sabía que los aficionados celebraban los goles aventando la cerveza, pero nada me pudo preparar para la experiencia de sentir una cerveza ajena escurriéndome en el cabello y la cara, e impregnando mi ropa con el olor a alcohol.

Es un poco estresante cruzar la frontera después del partido y tener que explicarle al oficial de inmigración que el olor a cerveza que escapa de tu cuerpo era de un aficionado que estaba sentado tres filas abajo de ti.

Pero todo esto llegó a un sorpresivo e irreal fin el viernes 20 de julio en el juego inaugural de la Apertura 2012 entre Xolos y Puebla.

Mientras el mediocampista tijuanense Fernando Arce se preparaba para cobrar un tiro directo cerca de la portería contraria, yo me preparaba para un posible gol y baño de cerveza. Me ajusté la gorra para taparme el rostro lo más que pudiera, y con una mano tapé mi vaso de cerveza.

Arce tomó su tiempo. Se acomodó, apuntó y cobró un tiro feroz que pasó con chanfle por encima de la barrera y se incrustó en las redes de la portería de Puebla.

Golazo.

El estadio explotó en euforia pero extrañamente ningún aficionado a mí alrededor se atrevió a lanzar su cerveza al aire. Mientras celebraban el gol, algunos volteaban a los lados sorprendidos de que seguían secos, con sus cachuchas bien ajustadas y con una mano tapando su cerveza.

Unas semanas antes el club había advertido en las redes sociales y en las noticias que sancionaría a los aficionados que vaciaran su cerveza en otras personas. Esto para fomentar un ambiente familiar dentro del estadio. Quienes violaran esta ley serían echados del partido e incluso podrían perder su xolopass, o pase de la temporada.

Aunque desde siempre he expresado mi molestia ante esta tradición, debo confesar que extrañé el espectáculo de ver a cientos de personas lanzar su cerveza al aire al mismo tiempo. De hecho, el gol se sintió apagado a pesar de haber sido el primero de la temporada.

Ahora que me pongo a pensar en ello, hacía varios juegos que habían dejado de molestarme los baños de cerveza.

Por lo general llevaba un cambio de ropa en el auto en caso de que saliera mojado, y en los últimos partidos de la temporada pasada hasta yo mismo había apartado un poco de cerveza caliente para lanzarla al aire.

Era divertido ver a alguien que me acompañaba por primera vez al estadio ser bautizado por un vaso de cerveza Tecate o con un clamato con todo y almejas, chile y limón. En más de una ocasión tuve que defender a mi acompañante que fue acusado de vaciar la cerveza en la cabeza de alguien más grandote que los dos juntos. Bueno, nuestra defensa consistió en echarle la culpa a alguien más.

Recientemente mi única inconformidad con lanzar cerveza al aire era que después había que gastar otros seis dólares para llenar el vaso de 24 onzas, y además había que hacer una fila larga con otros aficionados desconsiderados.

Yo no voy a ser el aficionado que le escriba una carta a los directivos del equipo para pedirles que nos dejen tirar cerveza otra vez. Pero si seré el primero en admitir que extrañaré esta celebración irracional. La verdad es que a todos nos cae bien un baño de cerveza de vez en cuando.

El día que se me olvidó respirar

23 jul

Hace unas semanas un amigo de muchos años me habló porque estaba buscando a un comunicólogo experimentado que pudiera formar parte de un panel de periodismo sobre cómo equilibrar la vida familiar y el trabajo.

Estaba buscando a alguien que dominara los ritmos frenéticos de la vida moderna de la misma forma que un torero domina a un toro con 20 espadas clavadas en la espalda; alguien que tuviera la varita mágica de la organización y manejo del tiempo y que pudiera compartir su magia con periodistas que trabajan horas largas en una industria estresante y abatida por los cambios tecnológicos.

Puedo entender por qué pensó en mí.

Cualquiera que me conoce sabe que soy una persona que le gusta estar metida en varios proyectos al mismo tiempo. Tanto que a veces bromeo que como resultado tengo el mismo número de trabajos que niñas: tres. Además de escribir esta columna, trabajo en una agencia de comunicación y a veces hago proyectos especiales para clientes y amigos.

Sí, a lo largo de los años mi personalidad inquieta me ha obligado a ser disciplinado con el tiempo para así cumplir con el sinfín de responsabilidades de ser padre y profesionista: llevar a las niñas al médico de un momento a otro y entregar los proyectos a tiempo; leerles historias antes de dormir y contestar correos en la noche; bañarlas, preparar el desayuno y llegar a tiempo al trabajo; pasar tiempo con mi esposa, hacer ejercicio, leer, ver televisión, salir con los cuates, tocar la guitarra, visitar a la familia, etcétera. La lista nunca termina.

De hecho el otro día le platicaba a una colega que estaba leyendo un libro muy bueno, y antes de que continuara platicándole me interrumpió, sorprendida: “¿Un libro? ¿A qué hora tienes tiempo de leer un libro?”

Aparentemente he encontrado la manera de equilibrar la vida familiar y el trabajo. Uno de mis secretos es usar la tecnología para ayudarme a organizar mi trabajo y mis proyectos, algo que pienso compartir en el panel.

El otro día, sin embargo, tuve una revelación.

Estaba sentado trabajando en la computadora, en la misma posición por varias horas, cuando sentí una sensación extraña en el pecho, como si me faltara aire. Dejé el teclado y puse atención a mi cuerpo. Estaba duro como una roca, lleno de tensión y estrés. Respiré profundamente y mientras mis pulmones se expandían, sentí que mi pecho tronaba, como si las costillas tuvieran 100 años sin moverse.

En mi obsesión por hacer todo había olvidado respirar. Había olvidado tomar un descanso.

Hace años leí un libro sobre la meditación, y sobre lo importante que es la respiración en la salud del cuerpo y la mente. El libro hablaba sobre cómo a veces hacemos y pensamos en tantas cosas al mismo tiempo que nunca estamos presentes en lo que estamos haciendo en este momento.

Y es cierto. Nuestra mente, con su torrente incesante de pensamientos, nos lleva a lugares distantes que nos alejan del presente, nos causan estrés y hacen que nuestros cuerpos sean tan duros como una estatua de roca.

Me di cuenta que cuando hago el desayuno a mis hijas mi mente generalmente ya está en el trabajo. Si estoy trabajando en un proyecto en la oficina ya estoy pensando en el siguiente email que debo mandar. Si estoy cenando con mi familia ya estoy pensando en acostar a las niñas, y cuando las estoy acostando estoy pensando en el trabajo que voy a hacer en la noche.

Desde que recobre conciencia de esto he estado tratando de vivir el presente de una manera más consciente. Ahora cuando lavo los platos solo quiero pensar en lavar los platos. Cuando manejo mi auto solo quiero pensar en manejar mi auto. Cuando cene con mi familia solo quiero pensar en mi familia. Cuando saque a pasear al perro solo quiero pensar en pasear al perro. Cuando respire conscientemente solo quiero respirar y no pensar en nada. O por lo menos intentaré hacer las cosas así.

El próximo mes cuando me toque hablar con mis colegas periodistas les diré que no vale la pena matarse intentando hacer todo si uno no disfruta el presente. Mi consejo será muy sencillo: No se les olvide respirar.

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